La transparencia como base de la comunicación interna

La transparencia es un comportamiento que las empresas intentan practicar cada vez con más asiduidad. Se trata de un valor que permite relacionarse mejor y con más credibilidad con clientes y otras partes interesadas (como instituciones, proveedores, accionistas, competidores…).

La comunicación interna es una gran herramienta para lograr la transparencia global de nuestra organización. Se trata de una práctica que, además de generar un equipo más sólido, mejora el trabajo y la imagen que finalmente los clientes y los actores externos tienen de la compañía. Por este motivo, aplicar la transparencia al ámbito interno con la misma intensidad que intentamos ejecutarla en el externo es una tendencia que va cobrando fuerza.

Ser transparentes con nuestros empleados es un comportamiento natural, es fundamental contar ciertas cosas “en casa” antes que fuera de ella. Por ello es un proceso que debería automatizarse, normalizarse en las empresas y enriquecerse con los beneficios que conlleva:

  • Genera sentimiento de equipo.
  • Aumenta la motivación de los empleados y, por consiguiente, el compromiso laboral.
  • Coordina los diferentes perfiles laborales y personalidades para aprovecharlas en beneficio del grupo y de la organización.
  • Mantiene la información actualizada en el funcionamiento de la empresa.

La información es un activo que puede actuar en beneficio o perjuicio de la compañía, depende de cómo la utilicemos e incluso de si la utilizamos o no. En ocasiones, se esconden u omiten ciertos tipos de informaciones a los empleados que después éstos conocen mediante los medios de comunicación o terceras personas externas a la organización. En estos casos, la falta de información genera incertidumbres, recelos e incluso rumorologías nada positivas para el funcionamiento del día a día y para la proyección futura de nuestra imagen.

En esta línea, debemos programar la transparencia dentro de la estrategia de comunicación interna como uno de los pilares que la guíen y con esta base diseñar acciones específicas para la interacción clara con los empleados. No importa el tamaño de la organización: la transparencia y comunicación interna tienen una necesidad quizá más obvia en las grandes empresas pero las pymes y empresas familiares las necesitan igualmente para marcar el buen camino en busca de la excelencia en la reputación de marca y en la agilidad y simplificación de procesos.

Algunos de los recursos que podemos poner en marcha para lograr una comunicación interna transparente, siempre atendiendo a los rasgos propios de cada compañía, son:

  • Manual del empleado: un documento siempre actualizado que sirva de bienvenida a un empleado nuevo y de apoyo a cualquiera de nuestros trabajadores, que reúna información sobre la actividad, instalaciones, equipo, normas y protocolos de la compañía.
  • Reuniones grupales periódicas en las que tratar y dar seguimiento a temas de funcionamiento interno y asuntos que deba conocer el personal empleado.
  • Reuniones individuales periódicas en las que conocer las inquietudes y situaciones de cada uno de los miembros de nuestros trabajadores y compañeros para facilitar el trabajo de cada uno, detectar problemas o puntos fuertes que se nos pueden haber pasado por alto.
  • Encuestas.
  • Talleres grupales o personalizados para trabajar diferentes conceptos.
  • Procesos de decisión en los que se pueda involucrar a todas las voces que forman la organización (por ejemplo en el establecimiento de valores corporativos y otras campañas).

A través de las diferentes acciones que programemos no solo organizamos las actividades y mantenemos actualizada la información, sino que gestionamos las emociones de las personas en un contexto en el que cada vez es más importante y diferenciador hacerlo. Los empleados necesitan sentirse escuchados, valorados y que forman parte de la empresa. Esto se logra interactuando con ellos, practicando la transparencia y generando una confianza recíproca. No es algo sencillo ni rápido, pero sus beneficios a medio y largo plazo son notables.

Mediante este sistema de comunicación conseguiremos que nuestro público interno sea nuestro primer prescriptor de marca, mejoraremos la percepción que tienen en el exterior sobre nosotros y sabremos cómo abordar la transparencia a públicos externos, ya que contaremos con la experiencia de haberla practicado en nuestra organización.

Comments are closed.