Organización y motivación en el sector comunicativo

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La comunicación evoluciona prácticamente cada día en cada uno de los campos concretos en los que se trabaja. Los medios y agencias se enfrentan a una labor cada vez más completa y compleja, por lo que la actualización en tareas y conocimientos se produce de forma continua.

Si bien es cierto que la actualidad y los contratiempos marcan en gran parte los tiempos del día a día, existen ciertas rutinas y hábitos que pueden ayudar a optimizar el tiempo y la calidad de trabajo del equipo:

  • Organiza el trabajo (por áreas, por cuentas, por personas… sea cual sea, sigue un patrón) y también organiza los pasos o áreas que incluye cada subtarea.
  • Establece objetivos a corto, medio y largo plazo.
  • Crea calendarios de actuación visibles para todos, en los que se sepa quién es responsable de qué.
  • Establece reuniones periódicas y con un orden del día claro para que no se alarguen excesivamente. La finalidad es revisar el estado del trabajo, no perder una mañana o una tarde con ellas.
  • Mantén el espacio de trabajo ordenado y el material organizado:todas las personas deben saber dónde está todo y deben poder trabajar en un espacio limpio y nada caótico.

La organización en el trabajo es un factor clave para que fluya correctamente la comunicación interna y, por consiguiente, la motivación de los empleados. En una empresa que precisamente trabaja en comunicación, la interna debe ser una pieza fundamental en la rutina de trabajo. Un empleado motivado y cómodo en el espacio de trabajo rinde de manera más efectiva se compromete de una manera más fiel con la empresa. La experiencia propia y la de colegas periodistas y publicistas señala una serie de sencillas y lógicas pautas para aumentar la motivación en el equipo:

  • Tanto si te diriges a tus compañeros como a tus subordinados, sé claro en tus explicaciones. No des por supuesto cosas que otros no saben. Di qué quieres, qué necesitas o cómo lo quieres.
  • Las condiciones de trabajo importan. Estés en la posición que estés, defínelas o rebátelas con claridad, el otro no puede adivinar.
  • Educación. Que nunca falte, ni siquiera en los momentos en los que haya tensión o diferencias.
  • Felicita. No solo digas defectos o errores. Motiva a tus compañeros o subordinados cuando algo vaya bien.
  • Críticas sí, pero siempre con ánimo constructivo. Corrige, pero con intención de aportar, de indicar cuál es el camino correcto. Abroncar con el único motivo de descargar tensión no motiva hacia un trabajo mejor, simplemente bloquea o incita al enfado de la otra persona.
  • Enseña. Si tu compañero o empleado es nuevo en la oficina o se va a encargar por primera vez de algo, indícale los pasos a seguir de forma detallada, nadie nace aprendido.
  • Colabora. Un equipo gana mucho más unido que yendo por libre.

En un trabajo tan apasionante como la comunicación, el primer campo que no debemos descuidar es el de la comunicación propia que enfocamos hacia las personas de nuestro alrededor. En nuestra vida privada es una opción personal pero en el trabajo es una regla de convivencia y de mejora del ambiente laboral. Las condiciones laborales, la organización y la motivación y relación del equipo son claves para disfrutar del trabajo y dejar que los demás disfruten de él.

Sandra

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