El poder de los influencers: Vogue y Alcampo rectifican

En su última columna del número de febrero de Elle Millennials, hipócritas y ateos, Javier Aznar habla del papel de los influencers y youtubers en la sociedad actual. De cómo se mira en ocasiones con recelo a una generación que cuenta con figuras “creativas, con gran instinto para la comunicación y capaz de transmitir emociones a sus followers o suscriptores” y que tienen una lección bien aprendida: “sus lectores/suscriptores son sagrados”. Aznar termina su escrito señalando la importancia de no “despreciar a las nuevas generaciones” y “tener la suficiente perspectiva, abrir la mente para saber que son el futuro”.

Al hilo de ello, en las últimas semanas hemos visto dos casos en los que jóvenes con influencia en distintos sectores han contribuido a que dos grandes empresas rectifiquen sus comportamientos y la comunicación con sus usuarios.
Alexandra Pereira, empresaria y blogger de moda conocida como Lovely Pepa, publicaba este vídeo en su canal de You Tube denunciando el acoso al que se ha sentido sometida desde que gracias a su actividad (blog, cuenta de Instagram y Facebook) se convirtiese en una figura pública. Concretamente, apuntaba al hilo de Foros Vogue que trataba sobre su figura, en el que vertían críticas poco constructivas e hirientes hacia su persona e incluso hablaban de sus familiares llegando a proporcionar datos personales y laborales. En este vídeo, Alexandra mostraba su incredulidad ante la falta de moderación en el foro, acusaba a la revista de ser conocedora de los insultos que ahí se vertían y hacía un llamamiento a la dirección de la misma para que reflexionase sobre el tema y tomase cartas en el asunto. En pocas horas, su vídeo (que ya alcanza más de 948.600 visitas) se hizo viral en su sector y sus compañeras de profesión mostraron apoyo total al mensaje en sus respectivos perfiles. Las redes sociales se movilizaron mediante el hashtag #adiosforovogue en el que pedían que la conocida revista de moda cerrase un canal que había estado abierto durante años.

Vogue España se enfrentaba así a una crisis comunicativa y de marca generada por una de las influencers de moda españolas más relevantes a nivel internacional. Con más de un 1.600.000 de seguidores en su cuenta de Instagram y 133.000 suscritos a su canal de You Tube, Alexandra abanderaba la causa contra el abuso y acoso entre mujeres y animaba al respeto y a la unión entre el sexo femenino. La reacción no se hizo esperar. En menos de un día, Vogue emitía un comunicado en el que se disculpaba por lo ocurrido y cerró Foros Vogue. Además, a la mañana siguiente de la publicación del vídeo llamó personalmente a la joven para disculparse, reunirse personalmente con ella y tratar de trabajar por la causa que defendía Alexandra.

Una joven de menos de 30 años había ganado el pulso a una de las cabeceras estrella del sector de la moda. Con su triunfo, Alexandra se mostró agradecida en este vídeo tanto a Vogue España como a todas las compañeras y seguidoras que habían secundado su opinión.

En otro sector distinto, el de la alimentación, el nutricionista Carlos Ríos lidera el movimiento Realfooding en su web y perfiles sociales de Instagram, Twitter y Facebook, con el que defiende la comida real y lucha contra los ultraprocesados en beneficio de la salud. Enseña a leer etiquetas, a escoger alimentos saludables y a llevar una dieta equilibrada. Con la etiqueta #realfood publica fotografías y vídeos en los que da opciones de platos saludables, y muestra los alimentos no aconsejables y los que comprar en las grandes superficies.

Además, visita estos supermercados para mostrar en vídeo las opciones que escoger y las que evitar, conciencia sobre la importancia de alimentarse de forma saludable.

Sobre esta concienciación ha tratado su reciente lucha y éxito contra Alcampo y su campaña La vida azul. Bajo este lema, la superficie comercial etiquetaba con un distintivo aquellos alimentos que se suponían los más equilibrados nutricionalmente en sus respectivas gamas. Sin embargo, el nutricionista, ayudado por algunos de sus seguidores (ya cuenta con más de 192.000 en su cuenta de Instagram), comenzó a detectar que gran parte de ellos eran ultraprocesados altos en azúcares y grasas saturadas, muy alejados de ser sanos y nutricionalmente aconsejables. Mediante fotografías e incluso una visita grabada a Alcampo para comprobar en persona parte de ese etiquetado azul, Carlos Ríos denunció la publicidad engañosa que el supermercado realizaba con esta campaña, animó a sus seguidores a compartir imágenes con la etiqueta #BoicotAlcampo y a poner quejas en la página web de Alcampo. El resultado fue una avalancha de quejas que casi colapsan la web del supermercado y la difusión del boicot en Twitter que llegó a más de 2 millones de usuarios*.

Debido a este revuelo, Alcampo se vio obligado a emitir el siguiente comunicado, se comprometió a escuchar la opinión de nutricionistas, de asociaciones de consumidores y rectificar la selección de productos saludables recomendados.

Vogue España y Alcampo reconocieron los errores que Alexandra y Carlos habían señalado respectivamente. Emitieron comunicados públicos en los que mostraron sus disculpas, rectificaron y se comprometieron a apoyar ambas causas: el apoyo entre mujeres y la lucha contra el acoso por parte de Vogue y la promoción de alimentos saludables por parte de Alcampo.

Alexandra como empresaria y blogger de moda y Carlos como nutricionista apelaron a los valores de marca, obligando a ambas firmas a reflexionar, revisar su línea de actuación y dar un paso atrás para reenfocar el camino. Consiguieron cambiar el comportamiento de Vogue y Alcampo debido a la credibilidad que los jóvenes están ganando progresivamente en sus sectores, a la conexión que tienen con su público gracias a su trabajo.

 

 

*Dato extraído de ‘El nutricionista que venció al gran supermercado’, publicado en El Comidista.

(Fotografías extraídas de la web de Carlos Ríos y página de Facebook de Alexandra Pereira)

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