2018, ¿qué ofrezco a mis clientes y público objetivo?

2018

Cada comienzo de año nos da la oportunidad de reeditar nuestros objetivos y acciones. Con la entrada de 2018, algunos profesionales señalan las tendencias que dominarán los diferentes sectores a lo largo de los 12 meses que tenemos por delante.

En comunicación y marketing, como en otras muchas otras disciplinas, intentamos anticiparnos a los cambios y evoluciones de los mercados para así potenciar los negocios desde nuestra especialización. Estudiamos las nuevas herramientas, cambios de contexto, etc, con el fin de actualizar y potenciar nuestras estrategias si fuese necesario.

Aunque debemos tener siempre presentes estas evoluciones y tendencias, también es necesario que no perdamos de vista los conceptos básicos que debemos proporcionar a nuestros clientes y a los públicos objetivos a los que nos dirigimos:

  • Agilidad y sencillez en las gestiones: el cliente valora la rapidez de respuesta, el trabajo ágil y la ausencia de problemas. Debemos ser resolutivos y proactivos.
  • Trato cercano: la relación entre cliente y proveedor cada vez es menos encorsetada. Debemos mostrarnos naturales en nuestros comportamientos y decisiones, asumir errores si es necesario y mostrar empatía ante sus necesidades. Aunque no hay que olvidar que la cercanía debe ir ligada siempre a la educación.
  • Educación: nunca pierdas las formas. Parece una cuestión obvia, pero, en ocasiones, muchos profesionales se ven desbordados por los contextos de estrés y se olvidan de que las buenas formas son un pilar fundamental, así como la mano izquierda, es decir, tener la habilidad para resolver situaciones difíciles o tensas.
  • Personalización: nuestra estrategia y atención ha de estar siempre centrada en cada relación particular. Se trata de aplicar la lógica de las relaciones personales que construimos en nuestra vida privada a la esfera profesional: trata de adecuar tus comportamientos y acciones a cada caso concreto, atiende a las peculiaridades de cada cliente y afina al máximo posible en tus propuestas.
  • Profesionalidad: el cuidado por los detalles marca la diferencia. Tener bien trazada y cuidada nuestra actividad e imagen llamará la atención del público objetivo. Además, hará que los clientes que han confiado en nosotros guarden un buen recuerdo de la experiencia que han tenido y repitan cuando llegue el momento en que vuelvan a requerir un servicio que podemos proveerles.
  • Revisión periódica: no debemos conformarnos a medio y largo plazo. Es fundamental que dentro de nuestra estrategia establezcamos puntos de chequeo y actualización para hacer balance sobre cómo está la situación y podamos redefinir el camino a seguir para actualizar los comportamientos y contenidos de forma óptima.
  • Valor añadido: no te ciñas al mero intercambio del servicio con tu cliente, dale algo más, genera una relación de valor mutuo que suponga un punto extra a tu favor. Si tu cliente se siente cómodo, atendido, respaldado y cuidado, su confianza en ti se verá fortalecida. Se trata de un intangible en alza que puede diferenciarte ante tu competencia y ayudarte a crear vínculos sólidos con tus clientes.

2018 también nos permite poner el contador a cero mentalmente, aliviar tensiones y poner en práctica el típico borrón y cuenta nueva. Así que, por último, no olvides aderezar el arduo de trabajo de cada día con todas tus ganas y cariño. Al final, un trabajo disfrutado en el que has puesto lo mejor de ti es percibido de la misma forma por tu cliente.

Sandra

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